Tan sólo el 5% de las lenguas del mundo tienen presencia en Internet, pero su uso está evolucionando. Si en los años 90 el uso del ingles era abrumador, en junio de 2010, según datos de Internet World Stats, el porcentaje caía al 27,3%, frente al 22,6% del chino.
La UNESCO ha publicado un interesantísimo informe sobre multilingüismo y ciberespacio titulado NET.LANG: RÉUSSIR LE CYBERESPACE MULTILINGUE, y en él Michaël Oustinoff explica las razones de este descenso. Son básicamente cuatro:
primero, la tasa de progresión de uso entre los años 2000 y 2010. El chino ha experimentado una progresión del 1.277,4% por encima del 281,2% del inglés. Y han aparecido nuevas lenguas como el árabe con una progresión del 2.501,2% y en séptima posición. Sí, séptima, porque el segundo factor es claramente determinante: la tasa de conexión a Internet. En el mundo árabe la tasa de conexión se reduce a un 18.8% relegándolo al 3,3% en la red. En el otro extremo, Japón: con muchos menos hablantes y una tasa de progresión modesta de 110.6%, ocupa el cuarto lugar porque su tasa de conexión alcanza el 78.2%. El tercer factor evidente, es el número absoluto de hablantes en el mundo y su evolución, como acabamos de ver. Y el cuarto, el desarrollo económico que es el causante de que las lenguas del bloque BRIC (Brasil, Rusia, India y China) estén experimentando un momento dulce.
Pero, si añadimos que los datos del IWS considera siempre internautas monolingües adjudicándoles una única lengua de uso obviando el bilingüismo y el plurilingüismo aunque ésta sea la normalidad en el mundo (200 Estados reconocidos y más de 6.000 lenguas) … el abanico se abre aún más.
Y ya no digamos si tenemos en cuenta que Goldman Sachs ya quiere enterrar los BRICs y entronar los MIST (Mexico, Indonesia, Corea del Sur (South Korea) y Turquía) los cuatro países más pujantes del fondo Goldman Sachs N-11, con una rentabilidad del 12% en lo que va de año. No olvidemos la gran infraestructura e Internet que disfrutan los surcoreanos.
La realidad se impone y en un mundo globalizado no es extraordinario ver a un mexicano y a un chino cerrando negocios. “English is not enough” porque dificulta la confianza necesaria para comerciar tener que entenderse en una tercera lengua en la que ninguno se siente cómodo, al igual que el 60% de los consumidores de los países desarrollados no comprarían nunca un producto que no esté en su propia lengua, según una encuesta realizada por la administración norteamericana en 2006.

En medio de este lío, el ciberespacio es una oportunidad evidente para preservar el uso de las llamadas lenguas minoritarias (a menudo ligadas a comunidades con poco poder económico) porque abarata de forma dramática la posibilidad de comunicarse tanto de manera escrita como oral. ¿Pero qué solución es viable para preservar la comunicación? ¿Traducción versus lingua franca? Con la desaparición del concepto de superpotencia única (bendita guerra fría que simplificaba el mundo, como piensan algunos) resulta impensable reducir la comunicación a una única lengua internacional. Por otra parte, en la red están desarrollando herramientas de traducción automáticas, a pesar de encontrarse todavía en un estadio incipiente, pero que ayudarían a aumentar el multilingüismo social, reduciendo el plurilingüismo personal. Es decir, más diversidad lingüística sin tener que ser todos poliglotas. No en vano, hace ya décadas, Umberto Eco pronunció su celebre frase: “La lengua europea es la traducción”. Diríamos, la europea y la internacional, con el apoyo de la tecnología.
Para profundizar: http://net-lang.net/